Historia
Eran los tiempos del Cuarto Viaje del Almirante Cristóbal Colón, y venía navegando con cuatro naos y carabelas, recorriendo la costa desde Honduras. Buscaba un paso que le condujera a las islas de las Especias, de las que hablaba Marco Polo en su descripción de Asia. Suponía que en las costas- panameñas estaría el estrecho que separaba la costa Centroamericana, que conceptuaba como el extremo de una península de Asia y la masa continental o Tierra Firme que había descubierto al Sur, en su viaje anterior y que era la actual América del Sur.
Cristóbal Colón buscó el acercamiento amistoso con los habitantes de aquellas tierras y las crónicas nos hablan de las aguilillas de oro y otros adornos que cambiaban por productos castellanos.
En la desembocadura del río Belén, en la región a la que puso el nombre de Veragua, tuvieron conocimiento de la existencia de minas de oro en tierras del interior. Allí tuvo lugar la tentativa de fundar la primera población española del continente americano, que resultaría frustrada por la oposición hostil del cacique Quibián.
Pero no sólo era el oro lo que movía a Colón. No debemos olvidar que su misión descubridora iba impregnada de un profundo sentimiento religioso, pues anhelaba que el oro descubierto sirviera a sus reyes para organizar una Cruzada que devolviese los Santos Lugares de Jerusalén a manos cristianas. Cuando el Papa Alejandro VI había concedido a los Reyes Católicos las tierras recién descubiertas en el Nuevo Mundo, había sido con el encargo de difundir la fe de Cristo entre sus moradores y el Almirante era fiel cumplidor del compromiso.
En 1537, don Luís Colón, nieto del Descubridor, recibió del Emperador Carlos I la posesión y administración de veinticinco leguas cuadradas en aquella región, con el nombramiento de duque de Veragua, en compensación forzosa a los derechos heredados sobre las tierras descubiertas en el Nuevo Mundo y que habían resultado incumplidas por la Corona.
Enseguida se puso de manifiesto la importancia de la Castilla del Oro, como tempranamente había sido bautizado el territorio continental por el rey Fernando el Católico, y con ese nombre consta en la cédula de 1515 dirigida a Vasco Núñez de Balboa, Adelantado del Mar del Sur.